COVID-19: Control mediante ESTRATEGIA DE CONTAGIO PROGRAMADO Y AISLAMIENTO SELECTIVO

Por: Germán Piñeres S. MD,FACS

Debe establecerse una estrategia de control del Covid19 teniendo en cuenta que la cura solo vendrá por inmunización a través de una vacuna o contrayendo la infección directamente por el virus. Al no disponer de vacuna en este momento, solo la infección masiva (cercana al 70% de la población) logrará el control de la situación.

En el trascurso de esto, los objetivos deben centrarse en reducir al máximo la mortalidad y proteger el funcionamiento de la sociedad en aras de evitar un colapso económico que transforme la situación en una crisis humanitaria que pueda ser más devastadora que la misma pandemia. Los tres pilares de una estrategia de control los resumo así:

1. Aislamiento preventivo para reducir el contagio masivo que se traduciría en colapso del sistema de salud y por ende mayor mortalidad.

2. Adecuada condición individual física y emocional que permitiría reducir la severidad de la infección una vez ocurra el contagio; adecuado manejo nutricional, físico y emocional de cada individuo.

3. Funcionamiento de la sociedad a un nivel que garantice no solo los aspectos básicos de distribución de alimentos y servicios para sobrevivir, sino sostener el aparato productivo en todos los ámbitos para que tanto el estado como cada individuo logre mantener y garantizar su soporte económico.

De lo anterior se deduce que una cuarentena prolongada reduce eficazmente la velocidad del contagio evitando así el colapso hospitalario con los casos que se agravan (que valga el momento para recordarlo; son la minoría), y por eso su marcada importancia.

Sin embargo, debemos enfatizar que el virus no se erradicará con esta medida aunque si permitirá tratar adecuadamente a los enfermos que se agravan y dará la oportunidad de ganar tiempo mientras se establecen tratamientos adecuados y eventualmente la aparición de una vacuna.

Entretanto, la situación se prolongará en el tiempo al punto que podría surgir una amenaza peor que sería una crisis humanitaria con todos sus componentes incluso de violencia, al no poderse soportar el aparato productivo en el mediano y largo plazo.

Debe establecerse entonces una estrategia de control que contenga y mitigue el impacto de la enfermedad y permita que la sociedad siga funcionando con un mínimo suficiente. Me refiero a una “ESTRATEGIA DE CONTAGIO PROGRAMADO Y AISLAMIENTO SELECTIVO”. Esto básicamente quiere decir que luego de una cuarentena inicial de carácter general como la que actualmente se ha establecido en nuestro país por el Gobierno Nacional debería continuarse con cuarentena intermitente con alternancia y selectividad de la población.

Esta cuarentena inicial de carácter general probablemente debería prolongarse unas semanas hasta que se demuestre reducción significativa de la tasa de contagio (aplanamiento de la curva). Posteriormente, continuarse con cuarentena intermitente (2 – 3 semanas ; que es el tiempo que transcurre desde la incubación del virus y el curso de la sintomatología y por ende el periodo de riesgo de contagio) de la población de bajo riesgo y mantener el aislamiento preventivo de largo plazo de la población más vulnerable (adultos mayores, pacientes con enfermedades crónicas o recibiendo terapia inmusupresora, etc).

La cuarentena intermitente en la población de bajo riesgo sería a su vez alternante; esto significa que parte de la población trabaja y la otra parte entra a aislamiento por 2-3 semanas y continúa el ciclo de igual forma.

De esta manera, todo el estamento y empresas de todo nivel continúan manteniendo su funcionamiento alternando el personal, y de otro lado, se permite no solo identificar durante el periodo temporal de aislamiento a aquellos individuos que presenten síntomas para ser diagnosticados, tratados clínica y epidemiológicamente, sino que aquellos asintomáticos reducirían su potencial de contagio.

Todo lo anterior tiene además sustento en que al no haber pruebas diagnósticas suficientes y disponibles de forma masiva, no es posible determinar quiénes están contagiados (asintomáticos o con síntomas leves) y así aislarlos prontamente. El aislamiento intermitente daría esa oportunidad.

Los que tienen potencial de contagio y los que enferman estarían y seguirían aislados y los demás continúan laborando.

Una vez se cuente con pruebas de diagnóstico oportuno suficientes para hacer screening poblacional, estas se sumarian como herramienta adicional a esta estrategia preventiva de “contagio programado” una vez que es poco probable que toda la población sea motivo de un estudio preventivo para cambiar la estrategia.

En conclusión, esta estrategia impactaría no solo desde el punto de vista de control de la enfermedad sino desde la preservación del soporte económico; y esto en conjunto nos permitiría llegar a buen término para el momento en que una tan esperada vacuna esté disponible.

El contenido del texto no representa la posición de ninguna entidad estatal ni de salud. Se concentra en el punto de vista médico del autor como propuesta al cuerpo médico para ser analizada y/o modificada parcial o completamente.

Germán Piñeres S. MD,FACS

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