EL TRATADO INTERAMERICANO DE ASISTENCIA RECIPROCA (TIAR) EN LA COYUNTURA VENEZOLANA

Por: Israel López Montaño*

Resultado de imagen para tiarAbda Yala, la América Meridional o América Latina, desde la invasión europea en 1492 hasta el tiempo actual, se encuentra recurrentemente al acecho por parte del imperialismo de turno y sus incondicionales acólitos, la oligarquía criolla. El interés fundamental que motiva a estas élites de poder es explotar las riquezas naturales y sojuzgar a la mayoría de la población para preservar el sistema de colonización que hizo posible el surgimiento del capitalismo mundial.

La resistencia de los pueblos frente al invasor fue la constante desde aquel 12 de octubre. Por ello la guerra de independencia de principios del siglo XIX, constituye el primer logro concreto en la desconexión de los centros de poder e inicio de la construcción de las nuevas repúblicas con sus propias particularidades.

El periodo republicano se caracterizó por la neutralización de toda expresión popular, sean movimientos de liberación o gobiernos de signo progresista, que el imperialismo estadounidense y sus consecuentes serviles criollos consideraron una amenaza inusual y extraordinaria a sus intereses. De allí que el periodo republicano hasta finales del siglo XX, esté marcado por experiencias de golpes de Estado, intervenciones militares, magnicidios, genocidios, e imposición de acuerdos comerciales en detrimento de los trabajadores y la industrialización.

Sin embargo a principios del siglo XXI, América Latina empieza a tomar un rumbo propio en la perspectiva de lograr aquella segunda etapa de la independencia latinoamericana: La emancipación económica. Muchos gobiernos progresistas en América Latina empezaron a reconfigurar sus relaciones internacionales y de poder en el mundo, comprendiendo que la emancipación económica sólo será posible si la unidad entre todos los países se construye sobre la base de la solidaridad, complementariedad y equidad.

De esta manera, la derrota del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), en 2005, fue la gota que derramó el vaso para que el imperialismo y la oligarquía criolla decidieran acabar con los gobiernos progresistas en la región, lo que Álvaro García Linera, denomina la “restauración conservadora” a través de golpes de Estado tradicionales, mediáticos, parlamentarios, económicos, judialización de la política, y la guerra no convencional.

Venezuela desde el triunfo de la Revolución Bolivariana en 1998, se convirtió en el objetivo a neutralizar por parte del imperialismo y sus aliados. Por ello se cierne sobre el país la más sofisticada guerra no convencional para destruir material y moralmente al pueblo y conminarlo a rendirse. No obstante, esa estrategia de guerra multifacética está destinada al fracaso, pues pasa por alto el acervo de lucha y vocación democrática que tiene el pueblo venezolano, desde la invasión en el siglo XV por los europeos hasta las recientes luchas políticas dirigidas por el Comandante Hugo Chávez Frías y el Presidente Nicolás Maduro, contra el imperialismo estadounidense.

En esa perspectiva, el presente ensayo estima contribuir al análisis de las implicaciones histórica, jurídica, política y de seguridad de la nación respecto a la decisión adoptada por el parlamento burgués de resucitar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en contra de la República Bolivariana de Venezuela.

Este hecho político impulsado por la Asamblea Nacional, se consumó en contra de la seguridad de la nación con la aprobación, en segunda discusión, de la Ley de Adhesión al TIAR, el 23 de Julio de 2019. Está ley de resurrección del TIAR, es promocionado con el eufemístico argumento de defender la soberanía, la constitución y al pueblo venezolano (Bracho, 2019). Además como colorario a su mitomanía política, estructuraron un escuálido artículo en la referida ley, que estipula: “Se aprueba en todas sus partes para que surta efectos internacionales en cuanto a la República Bolivariana de Venezuela en lo que se refiere al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).” (Quintero, 2019) Es tan evidente la actitud solapada de los parlamentarios en desacato que no explican ni justifican las motivaciones de la ley de reincorporación al TIAR, pues el temor a quedar expuestos ante el pueblo refleja su sumisión ante los intereses foráneos.

Ahora bien, el TIAR es un acuerdo que forma parte del entramado jurídico de la Organización de Estados Americanos (OEA), que tiene la finalidad de “asegurar la paz por todos los medios posibles, proveer ayuda recíproca efectiva para hacer frente a los ataques armados contra cualquier Estado Americano y conjurar las amenazas de agresión contra cualquiera de ellos” (TIAR, 1947), es decir, el TIAR delimita una zona de seguridad y defensa de todo el hemisferio ante cualquier agresión extra continental y además se erige como el gendarme que vigilará y regulará  la convivencia entre los países signatarios.

Paradójicamente la implementación del TIAR, no corresponde con lo esgrimido en sus propósitos de cooperación y seguridad colectiva en casos de agresión externa o conmociones nacionales. Su aplicación, históricamente, ha estado determinada por intereses vinculados a la política de seguridad de los Estados Unidos y sus correligionarios en los países subordinados a la política exterior estadounidense.

En ese sentido José Vicente Rangel (1980, p. 40), en Seguridad, Defensa y Democracia: Un tema para civiles y militares,  sostiene que el TIAR, es un “mecanismo jurídico-internacional de acción más perfeccionado de la hegemonía norteamericana y las transnacionales, cuando sus intereses se vean perjudicados o simplemente amenazados”. Asimismo, el TIAR en esa etapa marcada por la guerra fría y la conveniente existencia del enemigo necesario, el comunismo internacional, adoptaron como regla de discurso y acción el doble rasero y la doble moral, derrocando o -en su defecto- aplicando medidas coercitivas unilaterales a gobiernos progresistas, y por otra parte, quedaron de brazos cruzados cuando realmente existió una agresión directa a un país latinoamericano por parte de una potencia extra continental.

Al final de cuenta, el TIAR es concebido como “el sistema de defensa continental [que] pretende paralizar los procesos de cambio” en la región. Además “para una nación que adopte el rumbo democrático y que se disponga a adelantar transformaciones de importancia, se plantea de inmediato una colisión con ese sistema de defensa.” (Ídem, p. 43)

Ejemplos de ello son las innumerables violaciones u omisiones a los principios de autodeterminación y no intervención llevadas a cabo contra varios países latinoamericanos. Cabe mencionar el bombardeo desde Honduras a Guatemala en 1954, para derrocar al gobierno legítimamente constituido de Jacobo Arbenz, en el cual el TIAR no fue invocado. En contraste la OEA, sí encontró los alegatos para aplicar el TIAR a Cuba en 1960 y 1964, y favoreció la intervención en República Dominicana en 1965 para deponer al gobierno progresista de Juan Bosch. Recientemente, el mecanismo del TIAR-OEA, no valoró ni cuestionó que Colombia suscribiese un acuerdo de cooperación con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Aunado a ello, el caso que realmente desnudó el eufemismo de la letra muerta del acuerdo TIAR y el doble rasero de su aplicación, fue la Guerra de las Malvinas, que enfrentó a Argentina con Gran Bretaña en 1989. Estados Unidos bloqueó toda posibilidad de implementar el TIAR en apoyo al pueblo argentino, motivado a los intereses geopolíticos imperiales que comparten con los ingleses.

El tema de la Guerra de las Malvinas aún sigue latente en el debate político, a propósito de la resurrección que pretende hacer el imperialismo estadounidense y la oligarquía venezolana del TIAR. Se difunden argumentos inverosímiles que justifican la no aplicación del TIAR en el caso de la Guerra de las Malvinas, al respecto El Nacional (2019), en la columna titulada: “Algunas notas sobre el TIAR y el caso Venezuela”, sostiene:

No sucedió lo mismo en la Guerra de las Malvinas o Falklands War, en 1982, porque pese a que Argentina invocó el TIAR, era inaplicable debido a que la nación sureña había iniciado el conflicto contra el Reino Unido, y además, en un territorio situado fuera de la región [Itálicas añadidas], como era el caso de las Islas Malvinas o Falkland Islands, a las que las Naciones Unidas consideran territorios en litigio entre Argentina y el Reino Unido, aunque este último los administra y explota.

Ante la tergiversación de los hechos históricos, es importante desmontar los argumentos expuestos por El Nacional: Primero, Argentina tiene todo el derecho de defender su integridad territorial ante la usurpación del imperialismo inglés, ¡las Islas Malvinas son argentinas hoy mañana y siempre! Segundo, la falacia de sostener que las Islas Malvinas están fuera de la región, contraviene el artículo 4 del TIAR, que delimita la zona de seguridad y defensa, en la cual está incluida el territorio argentino y las islas aledañas. Para ello, basta con observar el mapa que se anexa como prueba visual de la delimitación geográfica del TIAR.

A raíz de la parcializada y errática implementación del TIAR, desde su suscripción en 1947 y a pesar de ser un tratado que regirá indefinidamente, se convirtió en un instrumento inoperante y caduco por falta de apoyo político y legitimidad. A la par, el TIAR se configuró desde sus inicios como una extensión de la Doctrina Monroe, ya que Estados Unidos diseño el sistema de seguridad del hemisferio para frenar la recolonización europea y asegurarse su influencia sobre el resto de los países americanos. (Ramos, 2000, p. 312).

Por ello varios países de la región denunciaron el tratado del TIAR, según lo establecido en el artículo 25, que estima dos años para estar totalmente desvinculado del mismo. Los países denunciantes del TIAR son: México en 2002, Nicaragua y Bolivia en 2012, Venezuela en 2013 y Ecuador en 2014.

En el caso de la denuncia efectuada por la República Bolivariana de Venezuela del TIAR, realizada a través de notas diplomáticas suscritas por el canciller venezolano a la secretaría de la OEA, se fundamentó en la obsolescencia de sus postulados vinculados al contexto de la guerra fría; por las “invasiones y agresiones directas por parte de los Estados Unidos contra países y gobernantes democráticos como [Jacobo] Arbenz, [Francisco] Caamaño, [Maurice] Bishop, [Salvador] Allende y el reciente apoyo y reconocimiento al golpe de Estado en Venezuela en el año 2002”; y por omisión a la agresión extra continental hacia Argentina en 1982, y el apoyo diplomático, logístico y de inteligencia que los Estados Unidos ofreció a favor del agresor inglés. (Jaua, 2013)

A raíz de la dinámica política y la pugna por la construcción de un modelo alternativo en las relaciones internacionales de América Latina y los centros de poder, Venezuela se encuentra bajo el asedio del imperialismo estadounidense y sus satélites del Grupo de Lima y la Unión Europea, quienes pretenden desviar el rumbo de la Revolución Bolivariana a través del derrocamiento del Presidente Nicolás Maduro y la subsecuente restauración de los intereses y actores de la cuarta república.

En consecuencia la Asamblea Nacional, hoy en día bajo el control de la oligarquía criolla, activó de forma irregular e ilegal la reincorporación al TIAR, con el objetivo de propiciar la creación de una fuerza militar multilateral para la intervención de Venezuela. La intención del imperialismo, la Unión Europea y el Grupo de Lima, es aislar la política exterior venezolana consistente en la promoción de un sistema internacional multipolar y recudir la capacidad soberana para establecer relaciones estratégicas de paz y cooperación con otros polos de poder en el mundo.

En el marco del plan intervencionista de los Estados Unidos hacia Venezuela, la OEA viene desempeñando el rol de punta de lanza para favorecer la activación del TIAR. En ese sentido, la OEA reconoció al autoproclamado gobierno del primer directivo de la Asamblea Nacional en desacato y aceptó de forma ilegal una representación que no tiene las cualidades jurídicas ni la naturaleza Estatal para formar parte del ente regional.

Ahora bien, toda la estructura mediática, diplomática y logística que recibe la reincorporación de Venezuela al TIAR, forjada por la Asamblea Nacional, es carente de toda legalidad y aplicabilidad. Por ello, es preciso desenmascarar las falacias que difunden la oligarquía criolla y sus representantes parlamentarios ante el pueblo venezolano y la comunidad internacional:

  1. La Asamblea Nacional fue declarada en desacato por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en Junio de 2016, motivado al desconocimiento de los Poderes Públicos, específicamente, de las sentencias dictaminadas por el TSJ. Por tanto todos los actos legislativos que adoptare la Asamblea Nacional, carecen de legalidad y aplicación. Hasta que acaten las decisiones del TSJ.
  2. La República Bolivariana de Venezuela denunció el TIAR, en el 2013, y se concretó definitivamente el 14 de mayo de 2015, quedando sin ningún efecto sobre el país.
  3. La República Bolivariana de Venezuela denunció la Carta Constitutiva de la OEA, en 2017, y se materializó el 27 de Abril de 2019. A partir de esta fecha Venezuela y su pueblo están libres de compromisos con el ministerio de colonias de los Estados Unidos.
  4. El Presidente Nicolás Maduro, es legítimamente y legalmente, el representante del Estado venezolano y la Nación entera para dirigir el gobierno, la política exterior y las Fuerzas Armadas (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Artículo: 236, numeral 4 y 6). Investidura que le fue otorgada por el pueblo a través de elecciones democráticas el 20 de Mayo de 2018. Aunado a ello, es reconocido como Jefe de Estado por 143 de los 193 Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas, y por casi todas las organizaciones internacionales, excepto la OEA y el Mercosur.

Por tanto, las acciones de la Asamblea Nacional en desacato se ubican en una clara actitud de confrontación y subversión del orden constitucional al asumir funciones que no le corresponden por derecho, mucho menos por legitimidad. Usurpa las funciones del Poder Ejecutivo en materia de política exterior al erigirse como representación del Estado venezolano ante la OEA, y a la vez, acapara las funciones del Presidente de la República, en materia de seguridad de la nación en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana al solicitar la resurrección del TIAR.

Por ello la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, el 26 de Julio de 2019, declaró que la decisión de la Asamblea Nacional respecto al TIAR, es nulo y carente de efectos jurídicos por constituir un asalto al Estado de Derecho y al Poder Público Nacional. “En consecuencia cualquier actuación que se realice con la finalidad de aplicar dicho tratado debe ser considerada un acto hostil a la soberanía nacional, y una agresión al territorio, al pueblo venezolano, a la paz y al derecho internacional.” (TSJ, 2019)

En tal tenor, las decisiones de la Asamblea Nacional en desacato, en torno al TIAR y la OEA, atentan contra la seguridad de la nación, ya que cometen delito de traición a la patria contemplado en el Código Penal venezolano, Artículo 128, al usurpar funciones de otros poderes públicos con la intención de generar la intervención de fuerzas militares extranjeras en el país y destruir el Estado-nación, el gobierno bolivariano y someter al pueblo venezolano a los designios del imperialismo y la oligarquía criolla. Por ello, la seguridad de la nación dependerá en gran medida de la corresponsabilidad de la población y de las instituciones gubernamentales en hacer prevalecer la paz, la integridad territorial, la soberanía e independencia del país. “Resucitar ese tratado infame para que nos asalten tropas extranjeras no es oponerse al Gobierno, sino a Venezuela.” (Britto García, 2019)

En síntesis, la resurrección del TIAR forma parte de la estrategia de agresión y desestabilización del imperialismo estadounidense, del Grupo de Lima y el parlamento cipayo contra el gobierno y la Revolución Bolivariana. Los intereses que la motivan son claramente políticos, es decir, pretenden intervenir por vía de la fuerza y neutralizar a Venezuela, para frenar la integración latinoamericana, la promoción de un mundo multipolar, la construcción de un modelo alternativo al capitalismo como es el socialismo bolivariano; y en lo económico, estiman hacerse del control de las riquezas naturales para seguir subsidiando el modo de vida capitalista del imperialismo y sus satélites. No obstante deben considerar que el pueblo venezolano y los voceros de la Revolución Bolivariana están prestos a seguir las máximas inculcadas por el Comandante Hugo Chávez Frías (2009, p. 308), en aquella reflexión titulada, “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”, que aún está vigente y latente:

La Patria hoy es libre y la defenderemos con la vida. Venezuela nunca más volverá a ser colonia de nadie: nunca más estará de rodillas frente al invasor o imperio alguno. Y nuestra Fuerza Armada Bolivariana, el pueblo en armas con un todo, es y tiene que seguir siendo el garante por excelencia de la paz bolivariana: la paz verdadera.

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

 

Bracho, D. (2019, Mayo 7). Presidente (e) de Venezuela, Juan Guaidó, inicia proceso oficial para reinsertar a Venezuela en el TIAR. Asamblea Nacional. Disponible: http://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/_guaido-tiar [Consulta: 2019, Agosto 11]

 

Britto García, L. (2019, Agosto 4). Pare de Sufrir: TIAR. Últimas Noticias. Disponible: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/politica/tiar/ [Consulta: 2019, Agosto 12]

 

Chávez, F. (2009, Noviembre 15). Si quieres la paz, prepárate para la guerra. En Las líneas de Chávez (pp. 307-313). Tomo I. Números 1 al 56. Enero 2009 – Enero 2010. Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.

 

Jaua, E. (2013, Abril 30). [Nota Diplomática del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA)]. [Documento en Línea]. Disponible: http://www.oas.org/es/sla/ddi/docs/Nota_Republica_Bolivariana_de_Venezuela_al_SG_OEA-II-2-E8-D.pdf [Consulta: 2019, Agosto 11]

 

Quintero, L. (2019, Julio 23). Asamblea Nacional aprobó reincorporarse al TIAR con algunos fallos. Tal Cual Digital. Disponible: https://talcualdigital.com/index.php/2019/07/23/asamblea-nacional-aprobo-reincorporarse-al-tiar-con-algunos-fallos/ [Consulta: 2019, Agosto 11]

 

Ramos, E. (2000). Agenda de seguridad hemisférica: Diplomacia preventiva y fomento de la confianza en el marco de la OEA. En Cardozo, E., Suniaga, F., Njaim, H., Yonis, M., Canelón, F., Youkhadar, G. et al. La Organización de Estados Americanos y sus retos (pp. 291-322). Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual”. Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca [Río de Janeiro, 2 septiembre de 1947]. (1982). Rivista Di Studi Politici Internazionali, 49(3 (195)), 443-449. Disponible: http://www.jstor.org/stable/42736344 %5BConsulta: 2019, Agosto 11]

 

Tratado Interamericano de Asistencia  Recíproca (TIAR). (1947, Septiembre 2). Organización de Estados Americanos (OEA). [Documento en Línea]. Disponible: https://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/b-29.html [Consulta: 2019, Agosto 11]

 

Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). (2019, Julio 26). Sala Constitucional del TSJ declaró nulo acuerdo de la AN en desacato que aprobó reincorporación de Venezuela al TIAR. Disponible: http://www.tsj.gob.ve/-/sala-constitucional-del-tsj-declaro-nulo-acuerdo-de-la-an-en-desacato-que-aprobo-reincorporacion-de-venezuela-al-tiar [Consulta: 2019, Agosto 11]

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