El poder oculto de las farmacéuticas toma de rehenes a los pacientes latinoamericanos

Bajo la excusa de invertir en investigación y desarrollo, las grandes corporaciones farmacéuticas llegan hasta a septuplicar el precio de los medicamentos en los países en desarrollo. También presionan desde el poder político, financiando campañas presidenciales.

La industria de los medicamentos es una de las más importantes del mundo, incluso supera al armamento y a las telecomunicaciones. Se trata de un negocio controlado por un número relativamente pequeño de empresas. Al estar concentrado en pocas manos, se presta para abusos de poder de mercado.

“Estas grandes compañías trasnacionales tienen un gran poder de mercado pero también político. Por ejemplo, en EEUU financian las campañas presidenciales con cantidades similares a la industria petrolera u otros grandes sectores. Esto se replica en algunos países de América Latina”, dijo al programa ‘Contante y Sonante’ de Sputnik Álvaro Zerda, economista colombiano con amplia trayectoria en el estudio de la industria farmacéutica.

La influencia en el poder político se puede ver, en el caso estadounidense, en pedidos expresos para que “no se tomaran medidas relacionadas con algún tipo de control de precios a los medicamentos”. También, en el caso de los medicamentos genéricos, las empresas multinacionales difunden la imagen de que son “meras copias” de mala calidad.

Zerda mencionó el caso colombiano, donde los fármacos genéricos tienen una cuota de entre el 30 y el 35% de los mercados. Éstos son producidos por empresas de capital nacional, que enfrentan esta estrategia de mercado de las compañías trasnacionales

Empresa que produce vacunas en la región de Moscú (Archivo)
© SPUTNIK/ ALEXEY KUDENKO

El economista aseguró que en su país, los gigantes de la industria farmacéutica “amparados por derechos de propiedad intelectual” con medicamentos patentados en los 20 años anteriores, pueden fijar precios bien por encima de los demás cuando las empresas tienen el monopolio.

“Algunos estudios muestran que en Colombia, Ecuador y Perú hay medicamentos que alcanzan hasta el 700%, es decir siete veces más, del precio de cualquier otro medicamento parecido”, comentó el experto.

Estudios señalan que unos 50 laboratorios tienen las patentes de la mayoría de los medicamentos consumidos en el mundo. Son sustancias que en muchos casos hacen la diferencia entre la vida y la muerte de las personas. Una de las mayores críticas a esta industria es que se rige más por condiciones de mercado que por prioridades sanitarias.

Una farmacia en Moscú
© SPUTNIK/ ALEXEI KUDENKO

En América Latina, “la ola de fundamentalismo de mercado” iniciada en los años 80 propició la situación de precios desmedidos en los fármacos. No obstante, “algunos países, viendo que la actitud de estas compañías trasnacionales realmente va en contra del acceso a la salud y de los mismos presupuestos de los sistemas públicos y privados” han tratado de introducir regulaciones.

“En Ecuador y en Colombia se ha adoptado una política para que algunos medicamentos de alta necesidad sean regulados dentro de una franja de precios que no supere el promedio de siete países con economías similares”, comentó Zerda.

Rusia estudia iniciar pruebas clínicas de fármacos contra el zika
© SPUTNIK/ RAMIL SITDIKOV

Aún así, “son políticas muy tibias y muy tímidas” debido al “gran poder de injerencia del lobby que tienen estas compañías”, matizó el experto. Bajo la excusa de la investigación y el desarrollo, se amparan para poder fijar los precios exorbitantes en los productos.”Tienen un espacio bastante amplio para fijar unilateralmente sus precios en la medida que se justifican porque tienen que recuperar la inversión destinada a investigación y desarrollo, ensayos clínicos más una ganancia normal. El punto es que nadie tiene acceso a cuál es el costo real de las inversiones farmacéuticas”, indicó Zerda.

El experto recordó que “hasta cierto momento hubo algún interés para declarar los medicamentos como bienes públicos globales, de interés fundamental, del derecho humano de acceso a la salud”. Esto implica una “investigación con fondos públicos que no necesariamente obedezca al afán de rentabilidad o de ganancia que es lo que indudablemente persiguen estas compañías”.

“El presidente de Bayer declaró muy descarada u honestamente que ellos no estaban para producir medicamentos para países pobres sino para hacer ganancias. El meollo de la cuestión está en ese modelo de investigación, que es por mercado privado, rentabilidad ganancia y acumulación y no salud pública”, concluyó Zerda./Sputnik

 

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