Bolívar

LORENA ALMARZA 

“¡Está de cumpleaños Simón Bolívar! ¡Viva Bolívar!
(…) Decía el grande guatemalteco Miguel Ángel Asturias:
“Bolívar es la lucha que no termina”.

Hugo Chávez

BolívarEl pensamiento y obra de Simón Bolívar han sido y serán de gran trascendencia para los pueblos que luchan contra el colonialismo, el imperialismo y a favor de la soberanía y de la autodeterminación. Para Acosta Saignes, “Bolívar fue un extraordinario ser humano, de inagotable energía y capacidades increíbles, al servicio de una causa históricamente progresiva”. A su juicio, este niño don Simón “se hizo Libertador en medio del pueblo en combate”. De modo que Bolívar es la lucha de los esclavos, los pardos, los indios, los mestizos que formaron los ejércitos de la liberación.

Sobre su condición de Libertador, el propio Bolívar señaló: “Yo soy el hijo de la guerra; el hombre que los combates han elevado a la magistratura: la fortuna me ha sostenido en este rango y la victoria lo ha confirmado. Pero no son estos los títulos consagrados por la justicia, por la dicha y por la voluntad nacional (…). Yo quiero ser ciudadano, para ser libre y para que todos lo sean. Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra, aquél emana de las leyes. Cambiadme, Señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano”.

Rindamos pues un sencillo homenaje a Bolívar, genio de América y creador de patrias, a través de algunos escritos en conmemoración de los 233 años de su nacimiento.

Bolívar, profesor de energía por José Veríssimo

“Este hombre llamado Simón Bolívar, el más grande de las Américas y uno de los más grandes de la humanidad, reunió en grado eminente y en una perfecta armonía cualidades excepcionales de pensamiento y de acción (…). Con maravillosa energía y una actividad sobrehumana, realizó Bolívar, con débiles y escasos recursos, y en las condiciones más desfavorables, un hecho tal vez sin igual en la historia: él arrancó a una potencia, entonces el mayor de los imperios coloniales, más de la mitad de sus dominios; él fundó cinco naciones e influyó poderosamente en la formación de otras.

Venezuela, su Patria, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia le deben a la vez la emancipación y la existencia; Argentina y Chile le deben potente y decisivo apoyo moral que las ayudó a formarse. Todas las colonias españolas de América encontraron en él ya un valiente paladín, ya un estímulo y un maestro.

(…) Dotado de una imaginación ardiente de poeta de la acción, potente idealista, Bolívar soñó una confederación de los pueblos hispanoamericanos. (…) quedará siempre como uno de los ejemplos más completos de energía moral, de constancia inquebrantable, de tenacidad invencible, de virtud, en el alto sentido primitivo de la palabra. (…) en casi todas esas epístolas del Libertador apunta o trasciende la misma idea, la idea fija y absorbente de Bolívar: América, su América; porque él, más que en las pequeñas patrias coloniales, piensa en una gran patria que sueña unida, libre, organizada, remontándose cada día hacia un porvenir magnífico (…)”.

Don Quijote Bolívar por Miguel de Unamuno

“(…) Cuando me pongo a escribir estas líneas sobre Bolívar, uno de los más grandes y más representativos genios hispánicos, arde la guerra, una guerra tan metódica como cruel (…) Y a través del fragoroso polvo de esta guerra, tan largos años meditada y preparada, se me aparece más grande, mucho más grande la figura de nuestro Bolívar, como guerrero, como estadista, como creador de patrias, y sobre todo y ante todo como hombre.

Bolívar fue un maestro en el arte de la guerra (…) fue un hombre, todo un hombre; un hombre entero y verdadero (…) era de la estirpe de Don Quijote (…) Sin duda alguna que Bolívar leía, como acostumbraban a leer Miranda y San Martín, las vidas de Plutarco, pues su educación había sido enteramente plutarquiana y los dejos de su estilo, tan de transición del siglo XVIII al XIX, lo son. No puede caber duda de que su maestro, don Simón Rodríguez, le plutarquizó rousseaunizándole.

Y aquel maestro en el arte de la guerra y en el de hacer patrias, que no catedrático de la problemática ciencia militar, conocía a los hombres, que vale más que conocer soldados. Como que eran hombres, hombres de verdad y no máquinas, no números de regimiento, los que guiaba a la victoria o a la derrota.

(…) era un hombre que hacía la guerra para fundar la única paz duradera y valedera, la paz de la libertad. Él hizo la guerra puede decirse que solo, sin Estado Mayor, a lo Don Quijote. La humanidad que le seguía –humanidad y no mero ejército– era su Sancho”.

El ideal internacional de Bolívar por Francisco José Urrutia

La creación de Colombia se entrelaza en la mente de Bolívar con la constitución de una confederación americana en la que Colombia fuera el centro y tuviera la hegemonía; confederación en la que las relaciones entre los Estados que la formaran tuvieran por suprema norma la de la justicia internacional (…)

(…) Verdad es que muchas de las ideas de Bolívar, en el orden internacional, como en el orden meramente político, han podido calificarse de irrealizables; verdad que el ensueño y la realidad se confundieron, en veces, en la mente de aquel “poeta guerrero o poeta de la espada”, como algunos han llamado al Libertador; pero si aquellas fueron ensueños, ¡qué ensueños tan nobles!; si aquellas fueron utopías, ¡qué utopías tan hermosas! Los ensueños, las utopías del derecho.

(…) Bolívar, el fundador y padre de Colombia, el libertador del Perú, el creador de Bolivia, el emancipador de Sudamérica, el iniciador y el sostenedor en el mundo de los principios del arbitraje, del uti possidetis y de la práctica de la mediación civilizadora, el promotor de la confederación americana, el adalid de los derechos de los Estados débiles, el defensor de Cuba en los nobles anhelos de esta por su libertad, no tiene rival posible en América (…).

Si no tuviera Bolívar un puesto entre los primeros en la historia de la humanidad, como libertador y fundador de naciones, como político y como guerrero, como defensor de la libertad de los negros esclavos, lo tendría, y muy señalado, por sus grandes iniciativas y esfuerzos en el orden internacional”.

Nos hizo libertadores, Así cuenta Hugo Chávez

Bolívar era de pelo ensortijado, más negro que blanco; ese era el verdadero Bolívar a quien también desfiguraron. Es mentira que hablaba duro. No, la voz de Bolívar era chillona, inaguantable. Se subía en las mesas, le rompía los papeles al Estado Mayor. “¡Esto no sirve!”. Así lo dice Andrés Eloy Blanco en un poema que se llama Los desdentados. Cuenta Andrés Eloy que muchos años después de muerto el Libertador, había un acto en la Plaza Bolívar de Caracas y la estatua, las coronas, las flores y los discursos oficiales. El Presidente, todos de “paltó” y de levita, rindiéndole honores a Bolívar. Y detrás de las matas estaban unos viejitos, no tenían dientes, agachados, viendo el acto, y se reían. Entonces, viene la lectura de la última proclama y un señor, con voz de locutor: “Colombianos, habéis presenciado…”, rememorándolo. Y los viejitos se reían y hablaban de Bolívar.

¿Por qué se reían? El poeta termina descifrando la incógnita. Al final dijo uno de los viejitos: “Mira, lo que dicen éstos, dicen que era alto, dicen que era fuerte, dicen que hablaba grueso. No. Era chiquitico, era flaquito, tenía la voz chillona y fastidiosa”. Y dice uno al final: “¡Carajo!, pero se nos metió en el alma y nos hizo libertadores”.

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